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miércoles, 31 de marzo de 2010

Carta abierta al XIX Congreso del Partido Obrero

Carta abierta al XIX Congreso del Partido Obrero
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De la Coalición Anti-capitalista que no fue al Partido Anti-capitalista que se viene 

Compañeras y compañeros del PO:


En las vísperas del XIX Congreso del Partido Obrero, desde el FEL y Las Piqueteras, los compañeros que fuimos expulsados hace un año luego del XVIII Congreso, nos dirigimos a ustedes para llamarlos a rechazar denodadamente el viraje anti-capitalista propuesto por el Informe Político del CC. Siendo nosotros compañeros expulsados que seguimos reivindicando la tradición política del PO forjada durante 45 años de lucha y que lo defendemos a muerte como el partido revolucionario y el partido piquetero revolucionario del Argentinazo, adver
timos que años y años invertidos en la construcción del PO están apunto de ser pisoteados por el Comité Central y el XIX Congreso. En los próximos días, el viraje anticapitalista tomado en 2009 amenaza con
liquidar esta conquista histórica inapreciable que es el PO. Por el contrario, los revolucionarios tenemos que defender a nuestro partido, es decir, tenemos que defender al Partido Obrero.

El XVIII Congreso del PO fue refutado por todo el 2009 y principios de 2010: estamos en una etapa de guerras y revoluciones 

Como cualquier debate congresal mínimamente serio, el mismo tiene que partir de contrastar la caracterización con la realidad y la propia experiencia del Partido. A un año del XVIII Congreso, cualquier balance honesto debe partir de que la amplia mayoría de las posiciones que defendimos quienes luego fuimos expulsados se confirmaron plenamente.
De hecho el propio Partido reconoce, en su Informe Político, la tendencia a la militarización del continente y la descomposición de los nacionalistas pero sigue empeñado en no llamar a las cosas por su nombre y obviar que hay una ofensiva imperialista en todo el continente. Esto, a pesar de que hay una nueva invasión militar en Haití; que asumió un pinochetista la presidencia en Chile luego de la mayor movilización de tropas desde la dictadura de Pinochet, ordenada por Bachelet; que legitimaron el golpe en Honduras con la elección trucha de Micheletti y Porfirio Lobo; que comenzaron las exploraciones petrolíferas en Malvinas.
Por otra parte, el default se ha convertido en el epicentro de la crisis mundial, generando el quebranto de los Estados e impulsando los choques proteccionistas y la carrera armamentista. El Informe Político del CC ha tenido que reconocer que existen estos choques, cuando en el XVIII Congreso habían dicho que no se planteaban como un eje de la crisis mundial debido a "la tendencia a la internacionalización del capital bajo el imperialismo" (textual). Por el contrario, y como dijimos en su momento, hoy los choques proteccionistas entre Estados Unidos y China son la antesala de auténticas guerras comerciales, políticas y militares. Las discusiones sobre el Tíbet y Taiwán son ilustrativas de esto.
Frente al default y la crisis capitalista mundial, se plantea exactamente lo que planteaba la Prensa Obrera (y que nosotros defendimos contra el propio CC en el XVIII Congreso): toda la etapa se resume en la disyuntiva "FMI o gobierno de los trabajadores" y, por lo tanto, el kirchnerismo está totalmente agotado quedándole una sola opción "o hay un cambio DE gobierno o hay un cambio EN el gobierno". Es importante recordar esto porque, a diferencia de lo que decía la Prensa Obrera a fines de 2008, el CC (a través de Gabriel Solano) negaba que la tendencia era hacia el avance de la derecha pro-imperialista y, por el contrario, nos hablaba de un "reforzamiento del nacionalismo" debido a… los resultados electorales en Bolivia y Venezuela y las nacionalizaciones de las AFJP en Argentina. Un absurdo total. Y era en base a ese absurdo que nos acusaban de ser "filo-kirchneristas" diciendo que el Frente Único contra el FMI era una orientación de capitulación frente al nacionalismo. Otro disparate del Comité Central. Hoy, en la "etapa final de los Kirchner" (como dice el propio Informe), Cristina, con métodos bonapartistas, aplica a rajatabla el programa de la derecha, a través de la represión, el pago de la deuda y sus intentos para reforzar la subordinación del país al FMI luego de que se apruebe el canje de deuda. Los K se derechizan, por lo tanto, como parte de la derechización que atraviesa el continente. Exactamente como nosotros dijimos que iba a pasar.
Esto no fue futurología sino militar en base a una caracterización y un pronóstico marxistas.
Por otra parte, si hay algo que nosotros no pudimos ver (y ni el Comité Central ni la propia burguesía tampoco), fue que el XVIII Congreso se desarrolló justo antes de que en abril comenzara una recuperación artificial a nivel internacional que duró casi un año.
Este fue el principal factor contra-restante a las caracterizaciones que habíamos defendido frente al Congreso y que explican por qué se ha extendido la agonía de los Kirchner, e incluso que se haya reforzado el bonapartismo de la camarilla gobernante.
Igualmente, de todas formas el problema sigue siendo el mismo: el gobierno de los Kirchner marcha a paso firme hacia la derecha y, por lo tanto, la disyuntiva es "FMI o gobierno de los trabajadores". Las variantes "nacional y popular", "industrialista" o "desarrollista" son un mero reflejo del pasado, de la melancolía progresista y un anacronismo total. Quien crea que son viables, como decía Solano en nombre del CC, demuestra que no entendió nada de los tiempos políticos de la actual crisis capitalista internacional.
El mismo defecto se ve en el Informe del CC cuando habla del default pero no saca las conclusiones políticas que éste implica: a partir del default latente, el gobierno se derechiza, acelera su descomposición y se acerca cada vez más a un acuerdo con el FMI. De ahí que la política de Frente Único contra el FMI tenga total validez para plantear la lucha por el NO al pago de la deuda. ¿Acaso a alguien se le puede ocurrir, mirando mínimamente lo que pasó durante el último año, que esa política implica (o implicaba) subordinarse al kirchnerismo, tal como lo planteaba el CC? Evidentemente, semejante disparate "por la polémica" sólo lo podían decir Solano y el Comité Central.
Por otra parte, el Congreso también tiene que sacar el balance de que, después de la formación de la Policía Metropolitana (para dar sólo un ejemplo), cobra mayor vigencia el planteo de que el Partido forme comisiones de seguridad y autodefensa.
La posición del CC sobre este punto es, en el mejor de los casos, espontaneísta porque rechaza concientemente cualquier mínima preparación sobre el problema mientras que nuestro planteo le da una herramienta más a los luchadores para defenderse y derrotar las patoteadas y las provocaciones de la burocracia y los partidos patronales.
Incluso, en perspectiva, el debate tiene implicancias nefastas. ¡Más en un marco de avanzada militarista en toda América Latina, como el propio CC dice reconocer!
Como dijera Trotsky en "Lecciones de Octubre": "A la zaga de Lenin, repetimos con frecuencia las palabras de Marx: 'La insurrección es un arte' Pero supone una frase vacía este pensamiento si no estudiamos los elementos esenciales del arte de la guerra civil sobre la base de la vasta experiencia acumulada durante estos años. Hay que confesar a las claras que nuestra indiferencia por los problemas relativos a la insurrección armada testimonia la fuerza considerable que todavía conserva entre nosotros la tradición socialdemócrata. De seguro sufrirá un fracaso el partido que considere de modo superficial las cuestiones de la guerra civil, con la esperanza de que se arreglará todo por sí solo en el momento necesario. Se impone estudiar colectivamente y asimilarse la experiencia de las batallas proletarias de 1917."
¿Será, entonces, Trotsky el primer foquista? ¿Será un "militarista" y un "ultra-izquierdista" el fundador del primer Ejército Proletario? Habrá que preguntarle al Comité Central.

La piñata del anti-capitalismo: caracterizaciones histéricas para negar la realidad (y sus implicancias)

El Partido, a su vez, ha publicado un artículo de Altamira titulado "Una piñata que no es sólo griega". Este texto también refuta toda la caracterización resuelta en el XVIII Congreso.
Sin embargo, como el CC se dedica permanentemente a no sacar las conclusiones que se desprenden de la realidad y de sus propias caracterizaciones, (conclusiones que nosotros sí defendimos en el último Congreso) la política que va a primar en el XIX Congreso es la política anticapitalista.
Son, por lo tanto, caracterizaciones histéricas: insinúan mucho pero no concretan nada.
Es decir, son catastrofismo de palabra y anti-capitalismo de hecho. Delimitación frontal y estratégica de palabra pero adaptación política y luchismo de hecho.
Dado que tanto el CC como el propio Altamira son concientes de esta realidad, es que se permiten publicar el texto.
Saben que, como diría el viejo refrán, "perro que ladra, no muerde".

LA CRISIS CAPITALISTA ENGENDRA GUERRAS
Veamos, primera afirmación de la nota de Altamira:
"A este nivel de la crisis resuena como un latigazo la advertencia de Lenin: las disputas capitalistas se resuelven por medio de la fuerza, no como creen algunos por el mecanismo del mercado –que no es otra cosa que la pantalla que oculta una lucha anárquica que se desarrolla a espaldas de los pizarrones electrónicos de los mercados de valores."
Pareciera que el latigazo de Lenin no fue tan fuerte como para alcanzar al Comité Central, dado que en el XVIII Congreso, argumentó que el proteccionismo y las guerras no serían elementos centrales de la crisis mundial debido a "la tendencia a la internacionalización del capital". O sea que para el CC, las disputas entre los capitalistas y sus respectivos Estados estarían atenuadas por su "cooperación" a nivel mundial. Eso es una utopía reaccionaria refutada y denunciada implacablemente por el propio Lenin desde el renegado Kautsky en adelante. Porque, si bien es relativamente cierto que puede existir una suerte de "cooperación" burguesa para amortiguar las crisis, lo que es absolutamente cierto es que la "internacionalización del capital" es también (y en primer lugar) la "internacionalización" de sus tendencias a la catástrofe y al derrumbe. Por lo tanto, lejos de negar las tendencias inmanentes del capital, su desarrollo a nivel mundial no hace más que anticipar un derrumbe planetario. Eso es el ABC del marxismo, del leninismo y del trotskysmo. ¿Y sus implicancias? Preparar sólidos partidos de combate para intervenir en una etapa de guerras y revoluciones. Entonces nos preguntamos: si, según el propio Lenin, las disputas capitalistas se resuelven por la fuerza, ¿por qué el CC se niega a admitir que estamos frente a una época de guerras, caracterizada por la ofensiva militar sobre Medio Oriente, por la militarización de América Latina, por los choques entre China e India, etc.? A diferencia del Comité Central, nosotros lo dijimos y lo volvemos a repetir: la crisis mundial se caracteriza (y cada vez de forma más aguda) por los choques proteccionistas, las guerras comerciales y los enfrentamientos militares.

CHINA, EL PROTECCIONISMO Y EL FIN DEL DÓLAR
Segunda afirmación de la nota de Altamira: "La condición del dólar como supuesto dinero universal está cuestionada, toda vez que hay un veto total para la adquisición de capitales contra el país que tiene las mayores reservas en dólares del planeta." Evidentemente, quien dice esto está pensando en el proteccionismo porque ¡un bloqueo mundial a China presupone que el proteccionismo se ha instalado como una tendencia global! ¿Si no qué es el "veto total" a China?
Y, a su vez, esto reafirma nuestra posición de que estamos frente al fin del dólar. Si Altamira se cree lo que él mismo dice, entonces tiene que admitir que el proteccionismo es un factor central y que está dislocando las relaciones económicas a nivel mundial dado que pone en cuestión al dólar como moneda de referencia. En esta sola afirmación, se derrumba la posición del CC que se tapa los ojos frente al proteccionismo y al fin del dólar.

LA VUELTA DEL FMI Y LA DERECHIZACIÓN K
Tercera afirmación de la nota de Altamira: "El desarme de las operaciones de carry trade, con el consiguiente reflujo del dinero hacia el dólar y el yen, ha desatado una corriente de devaluaciones monetarias, en la que el euro ha sido especialmente afectado. Pero en la fila también se encuentra Brasil; una devaluación significativa del real brasileño obligaría a los K pedir el Fondo del Bicentenario al FMI. La devaluación del euro ya ha precipitado una corriente especulativa que apuesta a la baja; si esta tendencia se confirmara se asistiría a una revalorización del dólar y del yuan chino, que reforzaría las presiones a una guerra comercial, pero, por sobre todo, se vería una desvalorización de las carteras bancarias de Europa y la posibilidad de una huída del euro y de una crisis monetaria internacional –el punto más alto de cualquier crisis."
Vamos paso a paso.
En primer lugar, acá tenemos a Altamira (y no a Juan Marino) afirmando que ¡los K tendrán que pedir un Fondo del Bicentenario al FMI! ¿Dónde quedó, entonces, la tesis de que un "Frente Único contra el FMI" implicaría una subordinación al kirchnerismo?
¡Es pura basura!
El CC podrá decir todo lo que quiera: "pero como todavía no está en curso la devaluación en Brasil", "todavía no viene el FMI", y por lo tanto "todavía el gobierno no va a forjar un acuerdo con el Fondo". Pero eso es una política de subordinación a los hechos consumados: para un marxista, lo fundamental es actuar en función de una previsión, caracterizando cuál es la tendencia que más probabilidades tiene de imponerse en la situación política.
Y en este punto es claro que Brasil marcha a una devaluación del real y que los K han demostrado una y mil veces su voluntad de transar con el Fondo. Precisamente por esto, cobra más vigencia la política de "Frente Único contra el FMI" para enfrentar a los K y la oposición parlamentaria, por el no pago de la deuda externa.
En segundo lugar, la revalorización del dólar y el yuan ya están comenzando a desarrollarse, mientras que la guerra comercial ya tuvo sus primeras expresiones en los choques proteccionistas, fundamentalmente entre China y Estados Unidos. ¡Fuimos nosotros quienes dijimos, en el XVIII Congreso, que estábamos frente a una etapa de guerras comerciales y fue el Comité Central quién lo negó!
En tercer lugar, dice que está planteada una crisis monetaria internacional. O sea que no se reduce solamente al fin del dólar sino que además hay un derrumbe de las monedas a nivel mundial y que no existe una alternativa al dólar. La huída del euro implica la disgregación de la Unión Europea: es la demostración de la base irremediablemente nacional del capital del Viejo Continente.
No solamente eso, sino que la crisis de las monedas sería también una lápida para el dólar, tal como lo plantea el propio Altamira en el texto: "Lo último que necesita Estados Unidos es que la demanda mundial de dólares caiga, que retornen los dólares en circulación en el exterior y que este reflujo de capitales provoque una nueva onda especulativa interna. En realidad, un derrumbe de las monedas rivales del dólar sería una premisa para el derrumbe del dólar, afectado por la enorme emisión provocada por las operaciones de rescate."
Entonces en qué quedamos, ¿teníamos razón en el XVIII Congreso o no?

REVOLUCIÓN O CONTRARREVOLUCIÓN
Cuarta afirmación de la nota de Altamira: "No es casual que en Italia haya numerosas ocupaciones de fábrica y que se produzcan grandes huelgas generales, como ha ocurrido en Turquía y comienza a ocurrir en Grecia o que, en Estados Unidos, haya surgido 'el partido del té', una 'reunión social' de tendencias fascistas, mientras las crisis políticas avanzan país por país."
¡Claro! ¡Avanza la revolución y la contra-revolución!
¡Es porque estamos frente a una etapa de guerras y revoluciones!
¡Es porque en el marco de la crisis mundial se derrumban todas las formaciones democratizantes, todas las variantes centristas, y se va imponiendo la polarización entre las tendencias derechistas y fascistas y las tendencias insurgentes, socialistas, revolucionarias e insurreccionales!
Se derrumba la tesis de que el crecimiento electoral de la derecha en Europa se contrapone o se dan "a pesar" de la crisis capitalista (¡NO! ¡ESO ES UN ERROR!), y se impone la caracterización de que la crisis capitalista engendra guerras, engendra represión, engendra avances de la derecha, engendra fascismo y contra-revolución, al mismo tiempo, que engendra la resistencia obrera y la revolución.
Por eso toda la crisis plantea para la etapa, en su conjunto, una misma disyuntiva: revolución o contra-revolución.

DE LA SEGUNDA A LA TERCERA GUERRA MUNDIAL
Quinta afirmación de la nota de Altamira: "Para algunos, la crisis actual no marca el 'pinchazo' del capital ficticio y, por lo tanto, una depresión histórica de la reproducción capitalista, sino, al revés, la crisis despejará el terreno para una expansión mayor aún del capital en su forma más abstracta. Si se considera el antecedente de la crisis del '30, esta expectativa es ilusoria, pues el capital recuperó la tendencia a su forma más abstracta de constitución social solamente al cabo de 60 años, luego de una guerra mundial sin precedentes y revoluciones sociales colosales, y finalmente como consecuencia de una reversión extraordinaria de las conquistas sociales y estatales ganadas por la clase obrera mundial."
Esto ya es el límite de la hipocresía anti-capitalista.
Todo lo que dice está muy bien pero, si se considera el antecedente de la crisis del '30, entonces también hay que afirmar que esta crisis ¡se va a resolver con las armas en la mano!
¡La salida capitalista puede llegar a ser "resolver la crisis" con una nueva guerra mundial!
¡La salida socialista puede y tiene que ser la revolución socialista mundial!
Altamira recurre a la crisis del '30 en la argumentación, pero no recurre a la crisis del '30 para entender la crisis actual y, sobre esa base, constituir los fundamentos programáticos del Partido en la actual etapa.
Por eso mismo, Gabriel Solano, con el apoyo de todo el CC, ridiculizó nuestra posición diciendo que la posibilidad de una guerra era un disparate. 

EL COMITÉ CENTRAL CONTRA LAS DECLARACIONES DE LA CRCI
En función de esto, rechazaron la formación del Partido en el terreno de la seguridad y atacaron frontalmente la posición de la CRCI (defendida sólo por nosotros) que decía "Mientras el imperialismo conspira incesantemente para revertir la etapa pre-revolucionaria actual, la CRCI advierte, a la luz de toda la experiencia histórica de América Latina, que no hay que depositar ni un gramo de confianza en la capacidad de los gobiernos nacionalistas para proteger a los pueblos de las conspiraciones imperialistas. Solamente una firme desconfianza hacia ellos desatará las iniciativas y las energías antiimperialistas de las masas, y en primer lugar la necesidad de armarse para derrotar las permanentes conspiraciones del imperialismo." ("De un mundo convulsionado a la revolución mundial". Declaración política del Secretariado Internacional de la CRCI, Estambul, 28 de junio de 2007).
Ahora, dos años después e invasión imperialista y militarización de América Latina mediante, según el Comité Central nosotros y la CRCI seríamos "foquistas".

ANTI-CAPITALISMO, ESPONTANEÍSMO Y DESCOMPOSICIÓN
El texto de Altamira demuestra cabalmente todo el empirismo y el eclecticismo que han llevado al Partido Obrero a fijar una política anticapitalista frente a la crisis.
Alguien que se tome seriamente aunque sea medio renglón de la nota "La piñata que no es sólo griega" (empezando en primer lugar por el propio Altamira) no puede ser anti-capitalista.
Sin embargo, lo que sucede es que mientras Altamira se ve obligado a reconocer empíricamente rasgos de la crisis mundial (y de esta forma se ve obligado a a ratificar implícitamente los fundamentos de nuestras propias posiciones) su método ecléctico abre el campo a que se imponga el anti-capitalismo entre las filas del Partido, apoyado en el hecho de que los planteos de Altamira son, en realidad, suposiciones condicionales que "todavía hay que ver como se van a desarrollar". Por lo cual, la revolución y el catastrofismo, también son una mera "suposición" para los militantes del PO.
El mismo razonamiento (pero a la inversa) fue el que el CC utilizó contra nosotros durante todo el debate precongresal del año pasado. "Estos pibes se toman las cosas muy sobre la letra". "se basan en meras deducciones lógicas", "son los errores de izquierda de Altamira" o, mucho más directo, "estos pibes se creyeron lo que escuchaban y se fueron de mambo".
Y sí, tienen razón, nosotros "nos creímos" lo que nos enseñaron y nos explicaron en el Partido Obrero y estamos dispuesto a todo para hacerlo realidad. Para nosotros, el catastrofismo no es un método para la especulación sino un método de intervención.
Por el contrario, las caracterizaciones histéricas de este Comité Central Anti-capitalista, que franelean con la realidad pero la esquivan, son el terreno predilecto para cualquier centrista o derechista, o sea, para los que siempre caracterizan relativizando la tendencia al derrumbe del capital y negando las leyes de la lucha de clases. Por lo tanto, le advertimos a todo el XIX Congreso: cría cuervos y te comerán los ojos.
Esta historia del "anti-capitalismo" del PO sabemos donde empieza pero no dónde termina.
Por eso mismo, los militantes del Partido Obrero tienen que superar el eclecticismo anti-capitalista del Comité Central y sacar las conclusiones políticas que se desprenden de la actual crisis mundial: estamos frente a una época de guerras y revoluciones, que exige de los socialistas la mayor firmeza en la lucha por el poder, en la lucha por la dictadura del proletariado y, por lo tanto, exigen la formación de sólidos partidos de combate que con su agitación SOCIALISTA intervengan como un factor político independiente en la crisis de poder.

De la Coalición Anti-capitalista que no fue al Partido Anti-capitalista que se viene

Fue en contra de todos estos planteos (que ahora se ven forzados a reconocer empíricamente) que el XVIII Congreso votó el planteo de una "Coalición Anticapitalista".
Pero quedó en la nada. Se decía que el planteo iba más allá de las elecciones, que el problema era conformar un reagrupamiento en el movimiento obrero y popular. Sin embargo, al fracasar el acuerdo electoral con el PTS, el MAS e Izquierda Socialista… el planteo de la "Coalición Anticapitalista" fue desechado antes de nacer.
Se nos decía: armar un Frente Único anti-FMI sería incorrecto porque "Kirchner o Pino Solanas podrían estar de acuerdo con integrarlo".
El sentido era acusarnos de querer ir a la rastra del nacionalismo burgués y de los "progres" sojeros. Era ridículo, porque pretendía que Kirchner o Pino Solanas podrían estar dispuestos a luchar contra el FMI. Para criticarnos, entonces, el CC embellecía a Kirchner y a Pino.

¿FUERA MACRI?
Sin embargo, lo que terminó pasando fue que el propio CC llevó al PO por ese camino: en Capital, sólo se decidieron a levantar el "Fuera Macri" una vez que Ibarra, Tito Nenna y Aníbal Fernández le pidieron la renuncia. 

¿NO AL PAGO DE LA DEUDA?
Y recientemente, han votado marchar el 30 de marzo ¡detrás del planteo de Pino Solanas "no al pago de la deuda ilegítima y fraudulenta"! (o sea, pago de la deuda contraída por la democracia capitalista), bajándose, junto al MST y el PCR, del planteo de "no al pago de la deuda externa" en su conjunto.
Esta capitulación solamente se explica por la caracterización de que el problema de la deuda no es más que "una reivindicación nacional más" (textual del Informe del CC), y no uno de los ejes centrales de la situación política y la crisis de poder. 

DEL PARTIDO OBRERO ANTI-CAPITALISTA A PINO SOLANAS
Precisamente por eso no han llevado el planteo del "no pago" a los sindicatos y las organizaciones de lucha de masas, y al verse discurseando en el vacío, sin tener un planteo sobre la deuda para organizar a la clase obrera como es el Frente Único contra el FMI… ¡han decidido adaptarse miserablemente al progresismo democratizante y pro-imperialista de Pino Solanas, quien plantea la "investigación"! Y, si de adaptarse se trata, ¿qué propone el CC ahora? ¡Que el PO sea un Partido Anti-capitalista! Como se ve, de Pino Solanas al Partido Obrero Anti-capitalista hay toda una línea de conducta.

ANTI-CAPITALISMO PARA HOY, SOCIALISMO… ¡PARA MANAÑA!
El "Informe político al XIX Congreso del PO: La etapa final de los Kirchner" confirma nuestro pronóstico: del "socialismo para adentro y el anti-capitalismo para afuera" (es decir, que el Partido luchaba por un gobierno de los trabajadores y la supuesta Coalición Anti-capitalista no), ahora el CC quiere pasar al "anti-capitalismo para adentro", es decir, que el Partido mismo se adapte a cualquier presión y se oponga a luchar por un gobierno de los trabajadores porque "eso del poder es para después. Ahora hay que hacer anti-capitalismo". Alertamos: de aprobarse esta orientación, se estará dando un paso decisivo para iniciar la transformación del carácter de clase de la política del PO. 

ANTI-CAPITALISMO: EL VERSO DEL SECRETARIADO UNIFICADO Y LA V INTERNACIONAL
Votar esta orientación implica tirar por la borda más de 45 años de construcción política de Partido Obrero adoptando, en pocas palabras, el bagaje teórico del Secretariado Unificado y del NPA de Olivier Besancenot.
Esta corriente que se reivindica del movimiento trotskista, fue caracterizada por el propio PO como centrista contra-revolucionaria.
El SU, de la mano de su teórico Daniel Bensaïd (muerto hace unos meses), tras abandonar el planteo de la dictadura del proletariado, introdujo el concepto de anti-capitalismo en las filas de la IV Internacional planteando la construcción de partidos amplios de izquierda sin delimitación entre la reforma y la revolución.
Fruto de esta política es que surge el NPA francés (ex LCR) de Olivier Besancenot.
Es por esta razón que el máximo dirigente del NPA y del SU François Sabado, se ha apresurado a encolumnar a su corriente "trotskista" detrás del llamado a la V Internacional de Chávez, bajo el programa del "socialismo del siglo XXI" con el chamuyo de "retomar el anticapitalismo amplio y pluralista de la I Internacional".

 ¿Qué significa transformar al PO en un Partido Anti-capitalista?

Del socialismo revolucionario...
...al centrismo contra-revolucionario
A partir del XIX Congreso se abre la transición política desde un partido socialista revolucionario hasta un partido anti-capitalista, o sea, centrista. Esta transición, en tanto tal, va a estar plagada de contradicciones y convulsiones y, durante un primer período, seguirán primando los rasgos revolucionarios que caracterizan al PO pero advertimos: el Informe Político al XIX Congreso significa votar un cheque en blanco al CC para que lleve al Partido Obrero hacia el anti-capitalismo. Anticipamos, entonces, que el tránsito hacia esa política centrista no será pacífico, gradual o indoloro. Tendrán que hacer muchas porquerías para poder imponer esa línea política nefasta.
"Concretamente", el debut del anti-capitalismo será la marcha del 30 de marzo yendo a la rastra de Pino. Esto porque un Partido Anti-capitalista está llamado a disolverse o ir a la rastra de variantes patronales como el nacionalismo burgués y el progresismo pro-imperialista. 

HAZ LO QUE YO DIGO, NO LO QUE YO HAGO
Mientras el CC le propone un programa, o sea un partido, anti-capitalista a la clase obrera al mismo tiempo sigue planteando, "estratégicamente" (traducido al anti-capitalismo, de palabra y para reclutar) la lucha por la dictadura del proletariado (gobierno de los trabajadores). En la Prensa y el propio Informe Político dicen que la lucha anti-capitalista es una etapa que abrirá paso (no se explica cuando ni cómo: ¿cuánto tiempo tomará "la transición"? ¿si será de forma espontánea?) a la lucha por un gobierno de los trabajadores.

EN EL PELLE, ESTÁN CON LA FRANJA MORADA Y LOS K DEL PCCE Y LIBRES DEL SUR
Sin embargo, el Partido no es lo que dice sino lo que hace. Y por eso nos vemos en la obligación de denunciar la orientación contrarrevolucionaria que el PO adoptó en el Pellegrini al aliarse con la UEP-Franja Morada para burocratizar el Centro de Estudiantes y atacar al FEL, su dirección de lucha. 

EN SECUNDARIOS, CON LIBRES DEL SUR Y LA MELLA
En secundarios, al mismo tiempo, tienen un frente con Libres del Sur y La Mella para disolver la CUES, bloquear que se bajen mandatos y decidan los colegios (como siempre se hizo y corresponde) y, lo peor, se oponen a discutir cualquier tema "político" porque, como buenos anti-capitalistas, "la gente no lo entiende".

EN EL CONGRESO DE LA UJS, VOTARON IR HACIA LAS UNIVERSIDADES PRIVADAS
En la juventud en general, se han fijado en el último Congreso de la UJS como objetivo prioritario volcarse a las universidades privadas ("que sea un 30% de la juventud" según lo que dicen en los videos de internet), en un cuadro donde por el contrario, como dice el Informe Político, es fundamental concentrar las fuerzas en la clase obrera para estructurarla como factor político independiente.

EN IMPORTANTES LUCHAS OBRERAS DEL VERANO, NO SE LOS VIO O NO TUVIERON UNA PERSPECTIVA DE PODER
En el movimiento piquetero, tuvieron una política de sumarse y acompañar al movimiento más general sin plantearle una perspectiva de poder y de unidad con las luchas de la clase obrera ocupada. En el Frigorífico Rioplatense y en Tenaris-Siat, dos de las grandes luchas obreras del verano, los militantes del Partido Obrero prácticamente no aparecieron. Ese no es el Partido Obrero donde nosotros militábamos. Ese no es el Partido Obrero que bancó a muerte las luchas del Casino e Indugraf, y que estuvo semanas y semanas durante todo el verano bancando los piquetes junto a los trabajadores.

EN LA COORDINADORA ANTIRREPRESIVA, SE OPONEN A DENUNCIAR A KIRCHNER, A SCIOLI Y A MACRI
Tampoco es el PO que nosotros conocíamos el que, en el movimiento anti-represivo, quisieron extorsionar a los familiares y luchadores contra la represión diciendo que no teníamos que armar una Coordinadora Antirrepresiva y denunciar a Kirchner, Macri y Scioli porque "eso no es convocante" y que "lo importante no es hacer política sino coordinar las luchas."
Esos son los métodos anti-capitalistas que se corresponden con el partido y la política anti-capitalista que se vienen.

Y con la CRCI qué va a pasar, ¿también se va a hacer anti-capitalista?


O la CRCI lucha contra el anti-capitalismo del PO...
...o el PO llevará a la CRCI hacia el anti-capitalismo
Por lo tanto, dos programas distintos y contrapuestos coexisten en el PO hoy: el anti-capitalista (que viene) y el socialista (que va quedando atrás). Esa es la contradicción entre "programa y método" (de palabra y en los hechos) que pretende resolver el Informe Político del CC. La respuestas que nos dan es, naturalmente, anti-capitalismo para hoy y socialismo para mañana. Sin embargo, esta "salida negociada" se torna totalmente insostenible cuando el ridículo es llevado hasta el final.

¿POR UNA CRCI ANTI-CAPITALISTA CONSECUENTE?
La CRCI se fundó como Partido Mundial de la Revolución Socialista, como modo de restaurar la continuidad con el legado de la IV Internacional, por lo cual en la base de la CRCI se encuentra la delimitación con el Secretariado Unificado, y con su planteo teórico fundamental, el anti-capitalismo. Por eso, la tentativa de transformar al PO en un Partido Anti-capitalista no puede ser leída únicamente sobre líneas nacionales, dado que está en contradicción flagrante con la orientación que la CRCI defiende públicamente, puesto que la CRCI no es anti-capitalista. Por lo tanto, o la CRCI lucha contra el anti-capitalismo del PO, o el PO llevará a la CRCI hacia el anti-capitalismo. Esta contradicción ya está planteada en la última resolución, llamada "En medio de una crisis que se profundiza", cuando se dice que "cualquier frente o formación partidaria "anti-capitalista"… que pretenda combatir el capitalismo dentro del marco del sistema capitalista... es un fraude reaccionario" (12/12/09). Entonces nos queda una de dos: o existe un anti-capitalismo que va 'por afuera del marco del sistema capitalista', o la política del XVIII Congreso fue un "fraude reaccionario". Si recordamos las propias palabras de Altamira, según las cuales "el anti-capitalismo –tanto el auténtico como el trucho– ignora la preparación política de la lucha por el poder" (JA, PO 1080), entonces no nos queda más que inclinarnos por la segunda opción… Según la CRCI, ¡la política que se propone el Comité Central para el XIX Congreso es un "fraude reaccionario" hecho Partido! Evidentemente, la CRCI va para un lado y el Comité Central del PO para otro. Esa contradicción será resuelta en los próximos meses.

LA INCONSISTENCIA COMO SÍNTOMA
Ya durante el debate pre-congresal de 2009, Solano -en nombre de todo el CC- defendió una tesis que negaba la existencia de una situación pre-revolucionaria en el país, al tiempo que, sobre Latinoamérica, la CRCI era muy clara cuando decía que se había abierto un "período pre-revolucionario" ("De un mundo convulsionado a la revolución mundial", 21/06/07). Esta tesis de la CRCI fue incluso ratificada en un Informe sobre América Latina presentado por Christian Rath al Secretariado Ejecutivo de la CRCI durante 2008.
Veamos. Según Solano y el resto del CC, en Argentina no se presentaba una situación pre-revolucionaria pues "en Argentina la INICIATIVA opositora al gobierno no parte de la izquierda y el proletariado sino de la derecha democratizante y de los democratizantes de derecha, y de los centroizquierdistas que hacen un frente de hecho con ella. No estamos TODAVÍA ante un escenario pre-revolucionario". Para el caso, nosotros respondíamos, en el resto de Latinoamérica la iniciativa tampoco parte plenamente de las masas sino que, en muchos casos, el movimiento fue desviado y sufrió la cooptación del nacionalismo… Entonces, ¿esto quiere decir esto que no hay ninguna situación pre-revolucionaria en ningún lado? Pareciera ser la conclusión que prefirió sacar el CC, pues en un nefasto intento por sortear esta cuestión, el documento del XVIII Congreso sobre Latinoamérica, en nombre de la CRCI, no menciona ni una palabra sobre la situación pre-revolucionaria. En realidad, lo del CC era un chamuyo para justificar la pasividad. Nosotros decíamos que la situación en Latinoamérica es pre-revolucionaria, justamente porque (en el marco de la crisis capitalista, la invasiones yankis y la creciente militarización) estamos ante una crisis de poder inter-burguesa (por un lado los nacionalistas burgueses, por otro el bloque pro-imperialista con gobiernos de derecha y centroizquierda), y grandes rebeliones de las masas que, sin embargo, aún no se presentan como intervención revolucionaria. Es una situación donde la iniciativa puede desplazarse de derecha a izquierda, pero sin imponerse aún ningúna tendencia de forma definitiva. En pocas palabras, queríamos señalar que en América Latina estamos en horas de definiciones y alertar sobre las posibilidades (revolución superando al nacionalismo y al imperialismo) y los peligros (contra-revolución en toda la línea). Básicamente, que alguien va a capitalizar el imparable derrumbe del nacionalismo. Desde el XVIII Congreso hasta ahora, con golpes y contra-golpes, la iniciativa la tiene la derecha pro-imperialista. Sin embargo, eso no niega las posibilidades revolucionarias de la etapa.Por el contrario, la negación de la situación pre-revolucionaria en Argentina fue el puntapié inicial para que el XVIII Congreso votara en contra del gobierno de los trabajadores, ¡consigna que había sido propuesta por Solano en el BI Nº 3 de 2009. No obstante, tan sólo algunos días después, salió la declaración de la CRCI planteando "que la crisis la paguen los capitalistas, los trabajadores deben tomar el poder", en base a que "para la humanidad trabajadora, la crisis pone en cuestión, objetivamente, el problema del Estado, es decir el problema del poder político en sí mismo" (negritas originales), entrando en contradicción abierta con la justificación fundamental que dio el CC en el XVIII para votar contra el gobierno de los trabajadores, a saber: "el atraso de las masas" (el típico argumento anti-capitalista).

REVISANDO EL PROGRAMA DE TRANSICIÓN
En función de este chamuyo anti-capitalista han llegado a revisar "El Programa de Transición" (punto Nº 1 del Estatuto de Política Obrera) diciendo que "no es aún un programa socialista" (JA, PO 1080) y que (contra toda la lógica del socialismo científico), en realidad se determina "por la conciencia de las masas". El Programa de Transición, entonces, sería algo así como una encuesta o un concurso entre "las consignas más populares". ¿Qué es el Programa de Transición si no es socialista? ¿Anti-capitalista, nada más? ¡Pero el Programa de Transición plantea el "gobierno de los trabajadores" como su corolario! Si el Programa de Transición fuera anti-capitalista y "aún" no socialista, estaríamos escapando de la lucha por el poder, pues según el propio Altamira "el anti-capitalismo –tanto el auténtico como el trucho– ignora la preparación política de la lucha por el poder". Por el contrario, el objetivo del Programa de Transición y sus consignas es preparar y motorizar esa lucha. 

REVISANDO LAS TESIS PARA LA IV INTERNACIONAL
Y no solamente eso: al mismo tiempo están revisando las "Tesis programáticas para la IV Internacional" (documento fundacional de la CRCI), que se fundan en una caracterización despiadada del Foro Social Mundial y del movimiento 'alter-global', del cual el anti-capitalismo no es más que la expresión teórica. Allí, Altamira explicaba que: "El 'alter-global' se caracteriza a sí mismo como movimientista ('movimiento de movimientos'), es decir que se opone a la construcción de un partido internacional, y más aún si es clasista. O sea que carece de un planteo de poder y que evita los medios para luchar por el poder y los combates con encarnizamiento. Es funcional al poder capitalista establecido". Ya Luis Oviedo escribió que "el anti-capitalismo agrupa a todas las expresiones de resistencia al capital, incluso parciales o fragmentarias: no es lo mismo que el socialismo y el gobierno de la clase obrera" (PO del 14/08/08). En la misma línea se pronunció Savas: "El anti-capitalismo es definido como todo lo que se mueve contra el capitalismo sin tener necesariamente una dirección revolucionaria, desde la izquierda de la social-democracia hasta la izquierda revolucionaria (o ex revolucionaria) y los anarquistas. Todas las líneas de demarcación entre reforma y revolución son abandonadas en nombre de la "unidad"… están mezclados, si no ocultos, detrás de un montón de activistas del "movimientismo" social y pacifista" (Grecia: La izquierda en la encrucijada, PO 1971, 02/02/09). 

DEFENDAMOS EL PROGRAMA DE LA CRCI Y DEL PO. ABAJO EL ANTI-CAPITALISMO.
La CRCI, contra lo que hoy está haciendo el Comité Central, se construyó sobre la base de la delimitación sistemática con los anti-capitalistas. Así lo atestigua Grecia, donde el EEK ha dado una dura batalla contra las posiciones de los frentes anti-capitalistas, tanto Syriza como Antarsya (estos últimos, incluso, representantes de su versión de izquierda), e Italia, donde el PCL se ha formado tras romper con la anti-capitalista Rifondazione Comunista, que se transformó en sostenedora del gobierno de Prodi que envió tropas a Afganistán. También acá, en Latinoamérica, los compañeros mexicanos se hallan en clara contraposición con los anti-capitalistas del EZLN, mientras el propio PO ha desarrollado una gran lucha política contra el anti-capitalista MST, adaptado a cuanta variante patronal se le cruce por delante, aspirante a ingresar en la V Internacional, y cuyo grupo francés (La Comuna) ha votado ingresar en el NPA. Ese es el anti-capitalismo realmente existente: no existe otro ni puede ni merece existir.
Si el PO vota esto y la CRCI no fija posición contra el anti-capitalismo del PO, en defensa del programa socialista, entonces el PO llevará a la CRCI hacia el anti-capitalismo. Que desde el 2007, año en que estalló la crisis, se haya paralizado la salida de "El Obrero Internacional", es un síntoma de que la política anti-capitalista del PO lo lleva a desatender el trabajo internacional y el necesario fortalecimiento de las secciones más débiles. Por eso señalamos que la adopción por parte del PO del bagaje teórico del SU no lo transforma en su equivalente argentino, pero marca un camino: el anti-capitalismo solamente puede terminar en el autonomismo del EZLN, el reformismo pro-imperialista del PT de Brasil o, como mínimo, en la descomposición y la disolución total.

Basta de chamuyo: ninguna variante de anti-capitalismo puede conducir al socialismo

El anti-capitalismo no es combinable con la lucha por un gobierno obrero (socialismo), sino que significa la oposición a un planteo de poder. Como lo señalaba el propio Jorge Altamira en 2009 polemizando con el POR boliviano, "por definición, el anticapitalismo – tanto el auténtico como el trucho– no plantea tampoco la necesidad de un partido de clase y ni siquiera la lucha de clases. O sea que ignora la preparación política de la lucha por el poder" ("Anticapitalismo y socialismo, el ABC y sus implicancias, PO Nº 1080"). Una y otra vez, ninguna variante del anticapitalismo puede conducir al socialismo. Parece que esta verdad tan elemental (el ABC según Altamira), ya fue olvidada y pisoteada por todo el Comité Central del PO (con Altamira en primer lugar), al desconocer lo que escribía y nos enseñaba hasta el día de ayer.
Muy por el contrario, según el Informe Político: "El objetivo de toda lucha anti-capitalista debe ser el desarrollo de organizaciones obreras y populares capaces de emprender esta lucha... Nada puede sustituir a un viraje histórico en la actitud de los explotados frente a la crisis". Sin embargo, el problema no pasa por tomar una actitud anti-capitalista (ya sea la del anti-capitalismo del existente del SU como del anti-capitalismo que "debería ser" del PO) sino que lo central es adoptar un planteo de poder, como el propio Informe explica en otra parte, al decir que "el agotamiento de las premisas del capital exige… la dictadura del proletariado, que expresamos popularmente como el gobierno de los trabajadores". Entonces las dos cosas son puro chamuyo. El CC plantea un "anti-capitalismo consecuente" (que según lo que decía Altamira es igual al trucho en lo que respecta a la lucha por el poder) para lograr la dictadura del proletariado. ¡El anti-capitalismo del PO, entonces, es un fraude total! ¡Es una estafa política que va a terminar destruyendo al propio Partido!
La contradicción es insalvable. Para camuflar esta debacle teórica y política ahora la Dirección llega a los límites de incurrir en un viejo recurso oportunista al intentar explotar a su favor las antiguas diferencias entre Lenin y Trotsky.
Es que en el Informe, entre revisionismo y revisionismo, no sólo se revisa la posición del PO hacia el anti-capitalismo (inventando un supuesto "anti-capitalismo consecuente") sino que también se revisa el balance de la Revolución Rusa al plantear que "el Partido Bolchevique tuvo que pasar diecisiete años de lucha por el derrocamiento del zar y el establecimiento de una república democrática, y cuando coronó sus largos esfuerzos lo que produjo fue una república socialista". El razonamiento es clarísimo: si luchando por la democracia Lenin llegó a la "república socialista", entonces, ¡luchando con un programa anticapitalista, el PO también podrá llegar a la "república socialista"! Es cualquiera. La artimaña es tan vulgar que faltaría que digan que Lenin "se adaptó a la democracia" porque eso "era lo que realmente se podía conseguir". Estamos, por tanto, ante una falsificación histórica para encubrir el giro anti-capitalista que prepara el Comité Central.
Hay que decirlo claramente: la consigna de "dictadura democrática de obreros y campesinos" jugó un rol histórico progresivo como consigna que ayudó a la formación del Partido Bolchevique pero, en tanto se la tomó como estrategia política en contraposición al gobierno de los trabajadores, terminó dándole pie a quienes querían borrar las fronteras entre bolcheviques y mencheviques e integrarse como ala izquierda del gobierno de "la democracia revolucionaria". Por lo tanto, esa consigna funcionó como la incubadora de una putrefacta ala derechista en el propio partido de Lenin. Las lecciones de aquel debate están muy bien expuestas por el propio Partido en la nota "Momento derechista del Partido Bolchevique" (PO Nº 985, 24/03/07). En síntesis: se nota que la Dirección sabe de lo que estamos hablando. De hecho, fue la propia Dirección del Partido Obrero la que nos enseño todo esto. Y si bien Lenin pudo darse cuenta a tiempo y revertir audazmente las nefastas consecuencias que su consigna podría haber acarreado, lo que está haciendo ahora el CC es auto-engañarse al preparar conscientemente un ala derecha (anti-capitalista) entre la militancia con la estúpida idea de que en algún momento va a poder girar de forma bonapartista hacia la izquierda.
La idea es estúpida porque no se puede pretender que es lo mismo la asimilación de las conclusiones de la revolución permanente por parte de Lenin que la vocación irrefrenable, por parte del CC, de descomponer al Partido Obrero detrás del anti-capitalismo.

(De)formando a los nuevos compañeros "por la polémica"

La nueva generación de militantes del PO en Secundarios, luego de nuestra separación, está siendo (de)formada en el "anticapitalismo consecuente" (¿será el verdadero o el trucho?). Es lógico. Tienen que pudrirle muy bien la cabeza para que puedan combatir al viejo Partido Obrero, al partido que peleaba de frente por el poder en los colegios y dirigía al movimiento secundario por el ¡Fuera Macri! No sólo eso, tienen que pudrirles la cabeza para que se puedan bancar estar con la Franja Morada en el Pellegrini y contra la CUES en secundarios en un bloque con Libres del Sur y La Mella. Realmente, para estar con la Franja, los K y los progres sojeros al mismo tiempo hay que tener estómago. Para ver las consecuencias nefastas de esta (de)formación, vale aquí la máxima de que "la política de un partido se expresa con mayor claridad en el último militante", ya sea porque sus errores se expresan más visiblemente o porque el compañero asimila la nueva orientación sin ningún tipo de prejuicios (o para el caso, formación política). Este es el caso de un nuevo militante de secundarios de Capital, que en un reciente debate, nos lo dijo bien claro: "ahora hay que construir el Partido Obrero armando una base amplia anticapitalista para después poder luchar por el socialismo". Es decir que, sin ningún problema, nos explicaba la "gran" estrategia anti-capitalista: dividir el programa mínimo del programa máximo, relegando al Programa de Transición, a la lucha por la dictadura del proletariado y al gobierno de los trabajadores para un futuro indeterminado. ¡Anti-capitalismo para hoy y socialismo para mañana! ¡Esa la política que el CC propone para el XIX Congreso del PO! Se trata de un asunto muy serio compañeros: esta elucubración anti-capitalista se encuentra más cerca del renegado Kautsky que de Lenin y Trotsky.

Por una Tendencia Piquetera Revolucionaria que defienda al Partido Obrero frente a la bancarrota teórica y política del anti-capitalismo

Si sigue así, el Partido Obrero va a terminar convirtiéndose en un Partido Anti-capitalista.
Las compañeras y los compañeros expulsados luego del XVIII Congreso nos opusimos frontalmente a esa orientación anti-capitalista. Y nos seguimos oponiendo, porque estamos seguro que el PO todavía tiene la oportunidad de hacer pesar más los 45 años de construcción política socialista y revolucionaria que permitió poner en pie al partido político piquetero revolucionario del Argentinazo.
Por eso queremos concentrar toda la atención sobre este punto: hay que derrotar y oponernos frontalmente el viraje anti-capitalista y defender al Partido Obrero.
Si el Comité Central logra votar el programa y el método anticapitalista que propone el Informe Político, entonces no hay margen para una "propuesta por la positiva".
No se puede discutir ninguna "campaña concreta" cuando Jorge Altamira, quien dedicó la mayor parte de su vida a defender la "continuidad histórica del leninismo-trotskismo", construir un Partido Obrero Independiente y combatir implacablemente al Secretariado Unificado y al morenismo, hoy se encamina a reventar esa tradición política para sumarse al miserable coro de los anticapitalistas.
Por eso, los militantes del Partido Obrero, en su XIX Congreso, deben evitar que esto ocurra. Tienen que sacar un balance, releyendo los documentos que se debatieron de cara al XVIII Congreso, y rechazar la propuesta de hundir al PO en la bancarrota teórica y política del anti-capitalismo.
A pesar de nuestra separación hace ya casi un año (ejecutada bajo falsas e hipócritas acusaciones de constituir una "camarilla", lanzadas con el único objetivo de impugnar nuestras posiciones políticas que defendíamos públicamente por medio del Boletín Interno), seguimos reclamando nuestra reincorporación como tendencia interna del Partido Obrero (derecho presente en el Estatuto del PO que nos fue negado) y llamamos a todos los compañeros del PO a deliberar sobre esta cuestión.
Es en defensa del PO, de su tradición y de su potencial revolucionario, que desde el FEL y Las Piqueteras impulsamos la formación de una Tendencia Piquetera Revolucionaria, una tendencia expulsada del Partido Obrero pero que hoy, desde su lugar, lucha implacablemente por sostener bien alto las banderas por las que militamos durante varios años en las filas del Partido.
Nos comprometemos públicamente a defender el programa obrero y socialista del Partido Obrero aún si tuviéramos que hacerlo contra un Partido Obrero que cada vez tiene menos que ver con lo que era, y que lamentablemente se encamina a paso firme a ser un partido anti-capitalista.
A todas las compañeras y compañeros del PO les decimos: reflexionen. Todavía se puede luchar por una Alternativa Obrera y Socialista.
29/03/2010


Frente de Estudiantes en Lucha

Agrupación de Mujeres en Lucha Las Piqueteras


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